domingo, 30 de agosto de 2009

Monotema recurrente

Para que engañarnos, constantemente hago balances de mi vida. Al ser tan constantes es posible que ya, más que balances, sean reflexiones personales sobre la vida que vivo, llevo, experimento, conduzco... la diferencia con una reflexión típica y tópica, la reflexionis vulgaris, es que siempre les pongo contexto. Introduzco datos del pasado, antiguas experiencias, comparaciones, similitudes... sean o no sean irrelevantes al lado de esa reflexión.
El otro día estaba inmersa en una de mis pequeños balances reflexionables, cuando me di cuenta de lo monotemática que llego a ser cuando escribo, cuando me expreso. Sólo existe un tema en mi mundo de libretas, hojas cuadriculadas, sábados de la agenda y blog. Un tema nada original y que aún así he conseguido reinventar odiándolo, buscándolo, rechazándolo, fingiéndolo, demostrándolo, reuyéndolo, guardándolo, escondiéndolo, hablando de él en primera, en segunda y en tercera persona del singular y del plural... Hablar de algo que no deseas, que te falta, que no quieres encontrar, o bien crees que no quieres encontrar, que aseguras que no existes, que te empeñas en demostrar que no tiene seriedad ninguna, que no te agrada, que lo desprecias, al fin y al cabo es hablar de ello, aunque sea de forma negativa. Muchas veces cometemos el error de creer que no hablamos de algo porque no nos interesa por el simple hecho que no nos gusta, no estamos conformes con ello... pero en el momento en que ya damos esa opinión, afirmamos nuestra negación hacia ello, hasta cuando lo criticamos, ya estamos hablando de ello, ya estamos alimentando ese tema.
Ese ha sido mi gran error, alimentar algo que no me ha gustado, de lo que he huído y por lo que he estado, o estoy atrapada.

domingo, 16 de agosto de 2009

Infinito

¿Cuántas personas están naciendo en este instante? ¿Cuántas personas están muriendo en este instante? ¿Cuántas personas están despertándose en este instante? ¿Cuántas personas están durmiéndose en este instante? ¿Cuántas personas están bebiendo en este instante? ¿Cuántas personas están comiendo en este instante? ¿Cuántas personas están discutiendo en este instante? ¿Cuántas personas están reconciliándose en este instante? ¿Cuántas personas están diciendo "te quiero" en este instante? ¿Cuántas personas están diciendo "te odio" en este instante? ¿Cuántas personas se están besando en este instante? ¿Cuántas personas están haciendo el amor en este instante? ¿Cuántas personas están teniendo un orgasmo en este instante? ¿Cuántas personas están solas en este instante? ¿Cuántas personas están con la persona a la que quieren en este instante? ¿Cuántas personas están en su casa en este instante? ¿Cuántas personas están en un hotel en este instante? ¿Cuántas personas están vagando por la calle en este instante? ¿Cuántas personas están escribiendo una historia en este instante? ¿Cuántas personas están pintando un cuadro en este instante? ¿Cuántas personas están haciendo una fotografía en este instante? ¿Cuántas personas están componiendo una canción en este instante? ¿Cuántas personas están engañando a otras en este instante? ¿Cuántas personas están asincerándose con otras en este instante? ¿Cuántas personas...?
Así me podría pasar toda la noche, y seguramente sólo obtendria una sola respuesta: no puedes saberlo todo, ni siquiera pretenderlo.

sábado, 15 de agosto de 2009

Game over

Acabaré hundida, más bien dicho, me acabarás hundiendo hasta fondo del hoyo, del ajugero, del valle, de la piscina, del pozo, del mar, de las dorsales oceánicas, del Everest al revés. Llegaré hasta el núcleo interno de la tierra y hasta saldré por Nueva Zelanda.
En lo que no he caído hasta ahora (o mejor dicho, le he restado importancia), es que todo lo nombrado anteriormiente sólo puede ocurrir o metafóricamente, querriendo decir que quizás deberia plantearme el echo de pedir ayuda, de contar más las cosas, de afrontar los problemas... o literalmente, lo que comportaria mi muerte. Sí, esta vez soy yo la que me pongo dramática. La que lloro. La que suplico. La que me ofendo. La diferencia reside en que yo no tengo el valor de hacerlo delante tuyo. Me lo guardo para mi, como siempre, pero ese es otro tema. Mi muerte, en el más literal de los sentidos, esta vez sí. En la autopsia está claro que no pondría "muerte por estar hundida hasta intentar llegar al núcleo interno de la tierra", pero sí pondría "muerte por agotamiento, por rábia y dolor contenido, por desesperación y por tristeza".

En otras palabras, por si no ha quedado claro: Felicidades, lo estás consiguendo. Tengo la certeza y el convencimiento de que acabarás conmigo.

viernes, 7 de agosto de 2009

I mean

Realmente, cuando lo pienso en frío, quiero decir, cuando vuelvo a mi estado natural, me siento rematadamente idiota. No quiero decir que esté todo el día pensando en lo mucho que te echo de menos, en que no descarto la idea que dentro de poco podria empezar a decir que quizás tengo la necesidad de verte, en que no me quiero ir sólo porque sé que un día después llegas tú... tampoco quiero decir que no me importes mucho, claro está. Todo es cuestión de momentos. Momentos tumbada en la cama y que me vengas a la cabeza, momentos de despertarme a las 5 de la mañana porque me ha llegado un sms, momentos en los que suena alguna canción que inevitablemente asocio contigo... Me siento desconcertada, porque son cosas que no habia planeado. Dos semanas no son nada, no pretendia echarte de menos mucho, sólo lo justo y necesario, lo que acordé conmigo misma y mis sentimientos, o razón, o cerebro... no sé si todo esto es bueno o malo. No es que un miedo inexplicable y ya conocido de antes se haya apoderado otra vez de mi, es simplemente algo así como cautela. Cautela porque quizás me he tirado a la piscina sin pensarlo dos veces. Que sí, que estas cosas no se pueden controlar, y eso me hace sentir extremadamente impotente e inútil, y con ganas de tenerlo todo bajo control, cosa que hace que pierda el poco control que podia tener sobre alguna cosa. Pero soy así de tozuda y burra, y todo y sabiendo que nada de esto es controlable hasta cierto punto, lo continuo intentando.

Y te sigo echando de menos.